Si democráticamente por un referendum España decidiese no seguir en euro, saldríamos del euro y volveríamos a la peseta.

 

Si el euro nos viene impuesto desde fuera no venimos viviendo en una democracia, sino en la dictadura del euro.

Si no podemos decidir democráticamente si queremos o no seguir en el euro, no estamos siendo demócratas. El euro se nos impone cómo sistema económico desde Bruselas en una forma de dictadura financiera, luego no vivimos

 

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